martes, 3 de marzo de 2009

Harvey Milk: un héroe que merece ser reconocido


La mayoría de las personas asocian a los héroes con individuos que han logrado importantes proezas principalmente el área militar. Este es el caso de los próceres que lucharon por la Independencia o los soldados que a diario arriesgan su vida en lugares como Irak. Pero tal y como lo describe el diccionario, un “héroe es toda persona que ha realizado una hazaña admirable y para la cual se requiere mucho valor”.
Así como Martin Luther King, Jr. es considerado un héroe del movimiento por los derechos civiles de los negros en EEUU, Harvey Milk es visto como una de las principales figuras de la lucha por la igualdad para la comunidad gay. Aunque para muchos era un personaje desconocido antes de que saliera la película “Milk”, incluyendo a las nuevas generaciones gay en este país, su causa ya lo había colocado en la historia como uno de los héroes del “movimiento gay”.
Es por ello que este martes 3 de marzo el actor Sean Penn, quien el pasado 23 de febrero ganó un Oscar como mejor actor por su interpretación de Harvey Milk, introdujo junto a un grupo de activistas y políticos locales una legislación para que el estado de California reconozca oficialmente el “Día de Milk”, que coincidiría con la fecha de su nacimiento. El año pasado, cuando se cumplían 30 años del asesinato de Milk en la Alcaldía de San Francisco, el gobernador de California Arnold Scharzenegger vetó una legislación similar. Argumentó entonces, que Milk debería ser honrado sólo en San Francisco y no a nivel estatal.
¿Será que la lucha de King Jr. sólo se debería conmemorar en Atlanta, donde nació, o en Washington a donde llevó su movimiento? No es que estemos comparando la proeza de ambos líderes, sino la injusticia en reconocer como las aspiraciones de uno y otro por lograr la igualdad trascendió más allá de los lugares geográficos donde sus movimientos tuvieron su epicentro. Tras tres fracasos electorales Milk fue electo en 1977 como miembro de la Juta de Supervisores de San Francisco, convirtiéndose en la primera persona abiertamente gay en ocupar un cargo público de importancia a nivel nacional. El fue un héroe, no sólo para los gay de San Francisco, sino para familias heterosexuales, ancianos y personas de clase trabajadora que le dieron su voto, porque vieron una posibilidad de lograr mejoras en sus vidas así como leyes justas que los protegieran. Para las nuevas generaciones también es un héroe, por abrir las puertas que han permitido a la comunidad gay logra una mayor presencia política y a su vez impulsar de una manera más efectiva el movimiento por la igualdad.
Algo que el gobernador Scharzenegger quizás no entienda, es que gente apasionada en la luchar contra la discriminación como fue lo Milk, han sido las que han permitido que, por ejemplo, un inmigrante pueda ver como se hace realidad su “Sueño Americano” e incluso llegue a convertirse en el gobernador del estado más grande del país más poderoso del mundo. Harvey Milk merece ese reconocimiento.

domingo, 1 de marzo de 2009

Argentina da un paso positivo hacia la igualdad


La lucha por la igualdad y reconocimiento de los derechos de la comunidad gay es extremadamente difícil. En lugares como América Latina, por ejemplo, esta batalla es aún más dura debido a los prejuicios culturales y religiosos. Es por ello que se debe elogiar de manera especial cuando en algún país latinoamericano se dan pasos, por pequeños que sean, para lograr esos objetivos.
Esta semana se anunció en México que Miguel Galán buscará convertirse en el primer alcalde gay del país. El político de 31 años aspirará el próximo 5 de julio a la alcaldía de Guadalajara, la mayor ciudad del estado de Jalisco, con más de 3 millones de habitantes. Otra noticia aún más trascendental para nuestra comunidad, es la entrada en vigor esta semana en Argentina del nuevo Código de Justicia Militar, que erradica el castigo de prisión por homosexualidad que en el viejo código, que estaba vigente desde hacía 58 años, era visto como un “delito de honor”.
El que las personas puedan ingresar a la carrera militar sin tener que esconder su orientación sexual rompe con uno de los mayores tabúes de la sociedad: el aceptar que sí hay gay en las fuerzas armadas.
Estados Unidos es un claro ejemplo de la discriminación en las filas castrenses. En este país no se puede ser “abiertamente gay” en el Ejército. Y aunque con la ley “Don’t ask, don’t tell” (No preguntes, no digas) introducida por el entonces presidente Bill Clinton en 1993 se ha permitido a los gay entrar en la carrera militar, todavía sigue vigente la prohibición explícita de la homosexualidad en la institución armada.
Esta ley federal imposibilita a cualquier gay o bisexual revelar su orientación sexual mientras estén sirviendo, y por otra parte prohíbe a los superiores preguntar directamente o iniciar cualquier investigación sobre la sexualidad de un subordinado.
Pero aunque con “Don’t ask, don’t tell” los aspirante a militar no han tenido que mentir más para ingresar y seguir en el Ejército, por otra parte los obliga a mantener “en secreto” su orientación sexual y cualquier relación gay. Es un doble estándar que no ha frenado la discriminación y evitado que soldados que incluso han arriesgado su vida en Irak y Afganistán sean expulsados. Argentina ha dado un paso positivo en el camino hacia la igual de los seres humanos, al tomar una decisión que celebramos y que debería servir de ejemplo para la nueva administración en Washington que se ha jactado de presumir que será un gobierno del cambio, un cambio del cual la comunidad gay también espera beneficiarse.

sábado, 28 de febrero de 2009

No hay que ser gay para morir por la homofobia


La discriminación y la violencia hacia los gay no es algo nuevo. Han estado presentes desde el mismo día, quien sabe hace cuanto, que las primeras personas empezaron a “salir del closet” en busca del reconocimiento e igualdad. Y aunque no se puede dudar que ha habido avances en esa búsqueda, cada día nos enfrentamos a casos atroces contra la comunidad LGTB que nos hacen seguir preguntándonos…hasta cuándo?
La ciudad de Nueva York, la metrópolis más diversa del mundo, donde convergen todas las nacionalidades, razas, religiones y estilos de vida, tiene, sin embargo, un largo historial de ataques de odio contra personas gay.
El más reciente, que paradójicamente envuelve a un par de hermanos ecuatorianos heterosexuales, ha consternado a la comunidad gay e hispana de la Gran Manzana por su crudeza.
El caso es paradójico, porque aunque las victimas no son gay, los motivos del ataque tienen un claro origen en la homofobia de los ejecutores.
El pasado 7 de diciembre José Sucuzhañay, de 31 años, y su hermano Rommel salieron de una fiesta en Brooklyn y debido al frío iban abrazados. Eso fue suficiente para que sus agresores los confundieran con una pareja gay y decidieran atacarlos. Hakim Scott y Keith Phoenix, ambos afroamericanos, les gritaron insultos anti-gay y golpearon a José en la cabeza con un bate de aluminio y una botella de cerveza. El joven inmigrante ecuatoriano murió una semana después del ataque en un hospital en Queens. Rommel logró huir durante la agresión y salvar su vida.
Sucuzhañay era un padre heterosexual con dos hijos en Ecuador. Ahora su muerte quedará como un ejemplo más de cómo cualquier persona, sin necesidad de ser gay, puede perder la vida víctima de la intolerancia de otro.
Lamentablemente la homofobia no sólo se refleja en hechos de violencia y está presente en actitudes más “moderadas” como un simple comentario en la calle, una burla o los chistes entre compañeros de oficina. Muchos incluso rechazan ser ho mofóbicos porque nunca han atacado a un gay, pero dejan que sus prejuicios se im pongan a la hora de negarle un servicio a otra persona sólo por su apariencia o ma nera de hablar. Eso también es homo fobia.
Ser gay no es fácil. Aunque se lleva una vida normal igual que cualquier ser humano, con alegrías y tristezas, triunfos profesionales y altibajos personales, en muchos casos hay que lidiar con grandes obstáculos en la vida para conseguir la igualdad y los mismos derechos que cualquier persona. Pero quizás lo más duro es coexistir en un mundo donde persiste la intolerancia y sobre todo la violencia.